LA SITUACIÓN DE HUANUNI ES CADA VEZ MÁS GRAVE

LA SITUACIÓN DE HUANUNI ES CADA VEZ MÁS GRAVE
La responsabilidad es enteramente del gobierno.
Huanuni, como se sabe, fue nacionalizada por acción de sus propios trabajadores que expulsaron a la transnacional Allied Deals el año 2000. El año 2006, la empresa pretendió ser avasallada por los cooperativistas; se produjo un duro enfrentamiento con los trabajadores que defendieron la empresa como empresa del Estado. El conflicto concluyó con la incorporación de los cooperativistas como obreros de planta de la mina. Desde entonces Huanuni es la principal mina estatal a cargo de COMIBOL con alrededor de 3.800 trabajadores actualmente.
Huanuni requiere de fuertes inversiones en el desarrollo de la mina y la prospección de nuevos yacimientos a fin de ser rentable en las condiciones de depresión de los precios del mineral, sin embargo, la política minera del gobierno del MAS no es la de fortalecer a la minería estatal, por el contrario busca incentivar la inversión extranjera privada, es totalmente entreguista. El modelo ideal para el gobierno es San Cristóbal, una mina en manos de la transnacional SUMITOMO.
San Cristóbal es el productor de más bajo costo en el mundo de concentrados de zinc-plomo-plata, según la consultora McKinsey. San Cristóbal genera un excedente para la empresa del orden de los mil millones de dólares anuales y su aporte al Estado es de apenas 31 millones de dólares en las actuales condiciones de bajos precios de los minerales. En la época de los buenos precios sus excedentes eran el triple. Un negocio redondo, un verdadero saqueo imperialista.
Bolivia, de larga y trágica historia de saqueo de sus recursos naturales, sigue siendo un apetitoso bocado para las transnacionales mineras y su “antiimperialista” gobierno ofrece todas las garantías e incentivos para seguir remachando nuestra condición de país capitalista atrasado, sometido a los intereses del imperialismo.
Para el gobierno, tanto Huanuni como Colquiri son una carga pesada de la que les gustaría librarse. La Ley minera masista coloca a la COMIBOL como empresa estatal que debe por sus propios medios , sin recibir auxilio del Estado, competir con la minería privada o sucumbir. Es decir, premeditadamente busca su cierre.
Se ha construido un nuevo ingenio: Lucianita con recursos entregados como préstamo a la empresa, sin haber resuelto el problema de la provisión de agua a éste nuevo ingenio. La burocracia sindical se aferra al gobierno inculcando en los trabajadores la ilusión de que éste salvará la mina. Ahora, como efecto de la sequía que azota al país, tampoco existe la cantidad suficiente de agua para el funcionamiento del viejo ingenio de Santa Elena por lo que la producción ha tenido que ser suspendida por 4 a 5 horas diarias.
Huanuni enfrenta esta situación justo cuando se recupera a poco la cotización del estaño a nivel internacional.
El hecho es que Huanuni está produciendo a pérdida, el gobierno, en el marco de su política de no otorgar apoyo económico a la empresa estatal que debe funcionar con sus propios recursos o morir, es el responsable directo de las dificultades que traviesa.
La actitud de los trabajadores ante estos problemas, en el afán de salvar a la empresa, ha sido de sometimiento a la prédica de la burocracia de no enfrentarse al gobierno sino colaborar con él para lograr su apoyo. Cayeron en el colaboracionismo sacrificándose ellos mismos para sostener la empresa en funcionamiento. Sin embargo, ante la evidencia de que la crisis se agrava y no se ve una salida, muchos de ellos han caído en la desmoralización y la actitud de sacar el mayor provecho personal mientras se pueda. El robo de mineral (juqueo) se ha acentuado enormemente, según señalan los propios trabajadores en complicidad con los encargados del control y la propia administración de la empresa que hace de la vista gorda. Según señalan los propios mineros, actualmente el juqueo sería la principal causa de la baja producción.
Este próximo mes de diciembre hay elecciones para el sindicato en Huanuni. Nuevamente los masistas desembozados, como los supuestos opositores que han demostrado que son unos oportunistas, es el caso vergonzoso de Mitma, se preparan para tomar el control del sindicato. A los revolucionarios nos corresponde abrir el debate sobre la necesidad de romper definitivamente con el gobierno incapaz y vendepatria y organizar la lucha en defensa de la mina y de la minería estatal.

 

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